Hermoso Ruido

2015

Todo empezaba en un pequeño hostal en Bogotá, a unas cuadras de muchas galerías de arte, de estaciones de policía y de un parque con olores mágicos. El Hermoso Ruido se tomó la ciudad, los bares a los que la gente va los fines de semana, pero esta vez se iban a encontrar con una variedad de propuestas que deberían responder un poco a tanto bombo que se le había dado.

En ese hostal el grupo español Los Planetas juagaba billar mientras un dúo colombiano de electrónica daba una que otra entrevista anticipando lo que sería ese fin de semana. Así muchos artistas se reunieron, fueron compinches y se conocieron en el marco de un festival que tiene como esencia invadir de música emergente una ciudad que se satura lentamente de la electrocumbia, el Deep house, lo tropical y el reguetón.

El jueves Armando Records era la casa de la fiesta, la noche en donde la gente se iba a dar cuenta de qué se trataba esto de Hermoso Ruido. Oh´la Ville inauguraron los amplificadores del escenario del Music Hall, constantes y precisos llenaron las expectativas de los fans que van creciendo con ellos, guitarras y esa voz desgarrada, lo hicieron de nuevo.



Se iba llenando ese lugar y como fue la constante de la noche y al parecer de la noche bogotana, la gente se regaló a los beats, le huye a las guitarras, se abrazan a los sintetizadores, bailan alrededor de las consolas, cierran los ojos, se dejan llevar por los beats y no les importa nada más, disfrutan levantando las manos cuando el Dj hace lo mismo. Fue así como ese segundo escenario de Armando no tenía nada que envidiarle a un vagón del H13 en hora pico.

Los MNKYBSNSS hicieron que la gente se animara a comprar más cerveza y más cocteles, Los costarricenses Waldners intentaban capturar el ánimo de los que parados prestaban atención y luego los aplaudían, una buena dosis de cantos optimistas y un pop latinoaméricano que decididamente está en auge, que con voces calmadas y chicos bien conquistan un público con ganas de comer helado bajo el sol. Afuera mas gente entraba, y otra que quería salir se sintió secuestrada. "Si sale, no puede volver a ingresar", altos estándares parece tener este sitio, tan altos como sus paradójicos precios.

Árbol de Ojos es una banda que a punta de pulso y buena onda se gana a su público, varia gente fue a verlos y sabían sus canciones, rock en español, y tal como con el Diamante Eléctrico tiene amantes y detractores, unos porque disfrutan el rock de siempre, otros porque reiteran que es un rock demasiado genérico, es como si tocarán la misma canción 12 veces e intentaran ser rudos solo por seguir el prototipo de lo que es una banda de rock.



Los Mexicanos Clubz que también estuvieron en el Tonalá al día siguiente, una grata sorpresa ver esta banda que maneja muy bien el concepto de electro pop, coros pegajosos, muy buena instrumentación, presencia en el escenario y un futuro bien blanco.

"La gente no entiende el shoegaze", me dijo de pasada uno de los organizadores del festival cuando le pregunté por Los Planetas. Estos españoles eran el grupo con más trayectoria del festival, un espectáculo denso y nostálgico que no es para todo el mundo, guitarras que parecen derretidas, la banda sonora de un cuadro de Dalí, una voz inconfundible, oscuridad, humo y densidad. No muchos decidieron verlos, cambiaron uno de los momentos mágicos de la música en español por algunos loops y drumsets programados, pero que sin duda la gente en este momento sigue prefiriendo. Grandísimos Los Planetas.

Las Hermanas, ni son dos, ni son hermanas, ni son mujeres. Un productor que en medio de la oscuridad jugaba con máquinas y con mentes con la misma intensidad. Una de las joyas emergentes de este país. El cine Tonalá acogió a este muchacho y sus sonidos quedaron pegados en la madera, seguro si vuelven allá y acercan la oreja a una de las paredes escucharán los rezagos de este show. Nicola Cruz, hijo y hermano de la generación de la electrocumbia no decepcionó y demostró que este género tiene mucho por explorar más allá de los clichés, encantador, hipnótico y un verraco de las mezclas. Lunate, hasta el infinito.



Confusión y buena música lo del Sábado. El lento y seductor ritmo de Ságan va ganando adeptos, los de Oh´la Ville, los de Telebit, los de los Blenders viéndolos tranquilamente. Una apuesta gigante por este dúo. Los Blenders tal vez un poco toteados después de la noche en Asilo junto a The Kitsch se subieron y le dieron el tono de ironía a la tarde/noche, son chavos, son jóvenes con cantos simples de "Déjame drogarme tranquilo", guitarras rabiosas y rebeldía compinche de las hormonas, todo dentro del marco de uno de los sitios más "fresas" de la ciudad.

¿Qué decir de Ela Minus? Pues que la gente no sabía cómo responder a esto, o no sabían si había que responder, esta mujer hace el amor con sus máquinas, tiene orgasmos con el micrófono e interrumpe cada éxtasis tal vez solo para decir "Gracias". Sin duda la propuesta más vanguardista de todas, loops y ritmos electrónicos la hacen parecer una médium de las máquinas, una intérprete de un mensaje difícil de descifrar. Los Miss Garrison son una bofetada en la cara, hay que verlos en vivo, hay que ver a Fran, su vocalista dejarse llevar por las percusiones, mucho ambiente, mucha experimentación pero con la dosis perfecta para que las gente los pueda comprender y quedar con ganas de más.

Entre elcetrónica cumbiera y demás ya terminaba un sin número de acordes que se tocaron, muchas voces, muchos coros, muchos beats, mucha música y muchos amigos, Sencillamente esto que pasa cada año en Bogotá es invitar a que los oídos se abran, que las bandas vengan, se hagan amigas y luego miren que van a ser entonces con esta vuelta tan dura de querer vivir de la música.

Por: Alejandro Sanchez P @subgestionado

Fotográfias : Dairo Ramon M @daramogo

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